CLASE INFECTOLOGA PROFESOR Mg. HECTOR CISTERNAS REYES
Infecciones del tracto respiratorio
Las infecciones del tracto respiratorio son las más frecuentes de la comunidad y el primer motivo de consulta médica, incidiendo más en los meses de frío.
Tienen una gran repercusión social por el absentismo laboral y escolar que crean, y son la principal causa de consumo de antibióticos. Las infecciones respiratorias comprenden numerosos cuadros clínicos, que por su localización se clasifican en dos grandes grupos: infecciones del tracto respiratorio superior e inferior.
Los agentes causales son múltiples y varían de un cuadro a otro; en las bacterias hay tres grandes protagonistas: Streptococcus pyogenes, Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae.
En los últimos años se ha observado el desarrollo de resistencias a antibióticos en estos patógenos que han puesto en entredicho los tratamientos habituales.
El término resfriado común engloba un grupo de infecciones del tracto respiratorio superior provocadas por distintos agentes etiológicos, casi todos virus pertenecientes a varias familias (con más de 100 tipos distintos), dominando en los adultos los rinovirus, que causan aprox. el 40% de los casos.
El diagnóstico es clínico. Es un cuadro autolimitado de unos 7 días, con obstrucción y secreción nasal, tos, malestar general, a veces sin fiebre. No hay escalofríos, dolor de garganta grave ni adenopatías cervicales. Puede complicarse con la parición de otitis media ó sinusitis, sobre todo en niños.
La faringitis y la amigdalitis aguda son procesos inflamatorios caracterizados por dolor faríngeo, en ocasiones al tragar (disfagia), y enrojecimiento ó presencia de exudado en las paredes de la faringe y amígdalas, que pueden cursar con fiebre y malestar general.
La etiología es diversa, tanto vírica como bacteriana, siendo Mycoplasma pneumoniae y Streptococcus pyogenes (estreptococo del grupo A) las bacterias más comunes.
Los síntomas clínicos no permiten distinguir la etiología. Las formas purulentas y no purulentas pueden estar producidas tanto por bacterias como por virus.
S. Pyogenes y el virus de Epstein-Barr (mononucleosis infecciosa) son causas frecuentes de faringoamigdalitis purulentas en jóvenes y adultos.
La otitis media es una infección del oído medio que se produce por la llegada de microorganismos a través de la trompa de Eustaquio. Es una de las infecciones más recurrentes en la infancia entre los 6 meses y los 3 años.
La otitis media puede ser causada por bacterias y virus en solitario o en combinación. Entre las bacterias más frecuentes están: S. pneumoniae, H. influenzae y Moraxella catarrhalis.
El diagnóstico clínico se confirma mediante otoscopía al observar el tímpano edematoso y un nivel hidroaéreo (presencia de líquido).
La sinusitis aguda es una infección de uno o más de los senos paranasales y suele producirse como una complicación de un resfriado común u otra infección vírica. Está presente en el 90% de los resfriados comunes, pero sólo es de origen bacteriano en muy pocos casos. La tos y los estornudos crean diferencias de presión entre los espacios aéreos y las zonas contiguas, haciendo que las bacterias que colonizan la nasofaringe penetren en los senos, donde proliferan rápidamente.
El malestar en la zona de los senos frontales o maxilares es un síntoma frecuente en el resfriado común, pero es la aparición de dolor facial, fiebre y rinorrea purulenta lo que sugiere la presencia de sinusitis aguda. Los agentes etiológicos son los mismos que los de la otitis aguda. El diagnóstico clínico se confirma con una radiografía de senos paranasales observando su ocupación y nivel hidroaéreo. La epiglotitis aguda es una rápida y progresiva inflamación de la epiglotis y estructuras adyacentes que puede causar una interrupción brusca del flujo de aire a los pulmones y conducir a la muerte. Suele darse en niños de 2 a 4 años tras un corto periodo de horas en que presentan fiebre, irritabilidad, disfonía y disfagia. El agente causal más frecuente es H. influenzae.
La gripe es una infección vírica aguda de las vías aéreas superiores ó inferiores. Está producida por 3 virus pertenecientes a la familia Orthomyxoviridae.
El diagnóstico es clínico y se basa en la observación de las manifestaciones habituales de tipo respiratorio (tos y dolor faríngeo) y generales (cefalea, fiebre, escalofríos, mialgias y malestar general), junto a la aparición de casos en brotes de extensión y gravedad variables.
Produce una morbilidad considerable en la población general y una mortalidad de tipo respiratorio elevada en la población de alto riesgo.
El diagnóstico definitivo se alcanza mediante el aislamiento del virus en cultivos celulares de frotis faríngeos o esputos, o detección del antígeno del virus por medio de test rápidos (inmunocromatografía) o inmunofluorescencia (IFI).
Las principales complicaciones afectan al aparato respiratorio: la neumonía viral primaria, la neumonía bacteriana secundaria por microorganismos que colonizan la faringe (S. pneumoniae, S. aureus y H. influenzae), la exacerbación de la bronquitis crónica y el asma, y el crup en los niños.
El síndrome de Reye es una complicación rara pero frecuentemente mortal que puede aparecer, sobre todo en niños, al cabo de varios días de una gripe, sobre todo por el virus de la influenza humana tipo B. Afecta al SNC con letargia y lesión hepática. Se ha asociado al uso de aspirina y sus derivados.
La prevención de la gripe se efectúa con vacunas inactivadas de una composición antigénica adecuada. Está indicada en pacientes con más de 65 años, enfermedades crónicas (en particular de tipo respiratorio y cardiaco) y en personal de salud, que puede diseminar la infección a grupos de riesgo. En todo el mundo la gripe es una enfermedad sometida a una vigilancia especial.
La bronquitis aguda es un proceso inflamatorio del árbol traqueo bronquial que habitualmente se asocia al tracto respiratorio superior. Se caracteriza por la aparición de tos seca y más adelante productiva, dolor retro esternal de tipo urente (quemazón), con o sin fiebre y sin evidencia de neumonía.
La etiología es principalmente vírica (adenovirus, virus influenza, etc.). La participación bacteriana es rara y ocurre, sobre todo, en adultos y ancianos (Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia pneumoniae).
La neumonía (o infección del parénquima pulmonar) es la infección respiratoria más grave y de mayor mortalidad. Los microorganismos productores suelen alcanzar el pulmón a través del árbol traqueo bronquial, y en menos ocasiones es de origen bacteriémico. En los alvéolos crean un proceso inflamatorio con acúmulo de líquido y células denominado consolidación que dificulta o impide la hematosis.
Las manifestaciones clínicas más frecuentes son: fiebre, escalofríos, malestar, disnea, tos, expectoración y a veces dolor pleural.
La neumonía típica está ocasionada por bacterias extracelulares (fundamentalmente S. pneumoniae) y se manifiesta de forma aguda por fiebre alta, escalofríos, disnea, tos, expectoración y dolor torácico de características pleuríticas.
En radiografía de tórax es característica una condensación pulmonar segmentaria, lobar o multilobar.
La neumonía atípica se debe, en general, a patógenos intracelulares (Mycoplasma pneumoniae, Chlamydia pneumoniae, Coxiella burnetti, Legionella pneumophila y virus) y a diferencia de la anterior, se suele presentar de forma más lenta con fiebre no muy alta, tos no productiva, cefalea, malestar general y mialgias.
Tuberculosis Pulmonar
Es una infección contagiosa causada por el Mycobacterium tuberculosis. Una vez que los microorganismos han alcanzado el tejido del hospedero en este caso el alveolo, de un paciente inmunocompetente y no expuesto previamente, se desencadena una reacción inflamatoria inespecífica con exudación de PMNs y presencia de macrófagos (también llamados histiocitos). Estos fagocitan a los bacilos, sin embargo, éstos no mueren y se multiplican intracelularmente.
La tuberculosis pulmonar primaria se caracteriza por la formación de usualmente una sola lesión generalmente en la parte media y casi nunca en el ápex de un lóbulo pulmonar, llamado el foco de Ghon. Éste se origina como una bronconeumonía par dar paso a un área de consolidación generalmente menor de 2 cm.
Microscópicamente se trata de un foco de necrosis caseosa central rodeada por un proceso inflamatorio crónico granulomatoso, que frecuentemente se encapsula con tejido fibroso proveniente del tejido de granulación vecino. Finalmente este foco, puede calificarse e inclusive osificarse dejando una lesión de pocos milímetros como una cicatriz pequeña para finalmente desaparecer.
Cuando el foco infeccioso de la tuberculosis pulmonar primaria no evoluciona hacia la cicatrización, el foco de Ghon no se limita y se caracteriza por no presentar bordes precisos ni tejido de granulación limitante y aún menos encapsulación por tejido fibroso. Este foco infeccioso puede propagarse por: 1) extensión directa, 2) invasión por vías aéreas y por 3) invasión de vasos sanguíneos y linfáticos. La reinfección puede ser endógena, resultante de la reactivación de un foco primario, o exógena, producida por bacilos provenientes de una fuente externa. Las lesiones comienzan con una reacción exudativa, para dar paso a la formación de tubérculos, caseificación y fibrosis periférica. La inactividad de la lesión se traduce por una disminución del material caseoso, con un aumento de la reacción fibroblástica y calcificación.
Cualquier foco caseoso activo puede dar lugar a una amplia siembra de miríadas de bacilos en las vísceras de la economía, las que a su vez engendran tubérculos de tamaño uniforme. Este fenómeno se conoce como tuberculosis miliar.
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